Salud

 

Es importante señalar que la salud no es un estado, en el sentido de que no es un fenómeno estático, sino más bien un proceso permanente de fluctuaciones en el cual interactúan cuatro dimensiones humanas: física, espiritual, social e intelectual. El estilo de vida óptimo relacionado con la salud se inscribe en la definición de la salud en términos positivos, de bienestar y, al mismo tiempo, de capacidad de funcionar, desde una perspectiva integral de la persona, e implica la consideración de las diferentes dimensiones que componen este concepto. En la actualidad, suele aceptarse un concepto de salud ecológico, sistémico, dinámico y positivo, resultante de la interacción y adaptación del ser humano a su medio físico y social. Por otro lado, esto se contrapone a una concepción unicausal de la enfermedad, lo que lleva inevitablemente a una idea de multicausalidad o multifactorialidad del nivel de salud de los individuos, una visión integradora, holística. Cuando nos enfermamos, generalmente no es producto de un accidente, sino el resultado de una serie de hechos que se van sumando hasta producir los síntomas de una enfermedad especifica. Estar sano es sentirse sano, esto quiere decir que el individuo toma consciencia que sus cuatro dimensiones se encuentran satisfechas en su justa medida. Si a una de estas dimensiones no le prestamos la debida atención, las otras tres se resienten y tratan de equilibrar el estado general, pero como cada una debe ocuparse de fenómenos particulares, lo más probable es que nos enfermemos en alguna parte de nuestro organismo y ya sabemos que en ese sentido, una parte enferma afectará al todo. Y esto es así porque el organismo no funciona por partes separadas. El problema que veo en este asunto es que el ambiente escolar apunta, generalmente, a una sola dimensión o, en muchos casos estimula “separadamente” las dimensiones humanas. En clases de Educación Física se enfatiza la dimensión corporal, disminuyendo o casi desapareciendo la dimensión espiritual. El SIMCE que se está aplicando mide eso, las capacidades biológicas, importando muy poco como se “siente” el niño o niña. Si a esto le sumamos estímulos ambientales desagradables, lo más probable es que nos enfermemos o enfermemos a otros sin saberlo y sin posibilidad de remedio.

Anuncios