Responsabilidad Social

Diariamente somos bombardeados por los medios de comunicación con temas relacionados con la violencia, injusticia, pobreza, desigualdad, etc., pero las miramos cada vez con mayor distancia, como si nosotros no tuviéramos nada que ver con eso, porque no ocurre en el patio de nuestra casa, porque estamos muy ocupados en lo “nuestro” y porque estamos casi convencidos que los otros, los que viven “lejos”, no tienen nada que ver con nosotros. Pues bien, algunos de nosotros trabajamos en la formación de otros, y nos preguntamos si esos otros necesitan de un llamado de atención, de un alerta, y que cuando observamos la complejidad del asunto, podemos darnos cuenta que no existe eso de “otros”, que no hay nada “allá afuera” que no me toque, que no me involucre, y que sólo tenemos dos opciones: o somos parte del problema o somos parte de la solución. Esto de la formación inicial en la pedagogía de la Educación Física, la Educación Parvularia, la Educación General Básica, la Matemática, las Ciencias Biológicas, las Ciencias Naturales, entre otras. ¿No tienen nada que ver con todo eso? Si la respuesta es NO, no tenemos nada que ver con todo eso, entonces debemos preguntar: ¿Cómo puedo ser llamado educador? Porque hasta dónde puedo entender, ser educador y no preocuparse con esas problemáticas sociales es una incoherencia conceptual y una absoluta falta de sensibilidad. Una de las limitantes a esto, a la responsabilidad social del acto de educar, tiene que ver con una marcada impronta con el acto de instruir, cuya finalidad es enseñar algo para el funcionalismo y el utilitarismo en ausencia de reflexiones sobre el por qué y para qué enseñamos determinado contenido y las repercusiones que tendría en determinadas sociedades. Consecuentemente, deberíamos responder como profesionales de una pedagogía y desde lo disciplinar: ¿Cómo puedo, desde la Educación Física, relacionarme con dichos problemas? Dadas las circunstancias actuales, preocupados por el asunto de la obesidad y el sedentarismo, la Educación Física se reduce a una práctica de estímulos físico-orgánicos, y, al parecer, los asuntos relativos a la responsabilidad social, en razón de quienes sufren las injusticias y desigualdades sociales, tendrán que esperar.

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