Proxemia

 

La proxemia se define como la concepción, uso y estructuración que las personas hacen del espacio, desde sus construcciones naturales a las distancias que, consciente o inconscientemente, se mantienen en la interacción personal (Poyatos, 1994).El antropólogo norteamericano Edward T. Hall fue uno de los primeros en estudiar el uso humano del espacio. A ese estudio lo llamó proxemia y que describe de la siguiente manera: la distancia íntima equivale a la llamada fase próxima y es la distancia en la cual el contacto físico ocurre a través de un movimiento de la cabeza o tronco, esto es, en el que las personas sienten en calor del otro cuerpo así como sus olores. En el espacio de la distancia personal podemos tocar o tomar la mano de alguien. Es una distancia de cierta intimidad, que sirve por ejemplo, para el cumplimiento formal o la proximidad social de los coqueteos. La distancia social admite graduaciones, si es próxima, la utilizamos cuando hacemos transacciones comerciales o cuando nos encontramos con personas que identificamos como importantes. Por otro lado tenemos la distancia pública con la que comúnmente nos movemos y nos relacionamos con los demás. En el marco de la docencia es de gran valor que cada docente sea consciente de cuál es su fluctuar proxémico en los grupos-clase y pueda adecuarlos en pro de una mejor comunicación interpersonal. El educador de la motricidad, en su labor de dinamizador, tiene en la comunicación proxémica una herramienta pedagógica. La importancia de todo esto tiene que ver con el desarrollo de la personalidad y la aceptación de las distintas formas de comunicarnos, lo que debe mantener al educador muy atento para no forzar a un alumno tímido a disminuir su campo proxémico, invadiendo de esta forma su intimidad. Por otro lado también, es importante intencionar conductas de proximidad entre niños y niñas, de tal manera que compartiendo en la proximidad conozcan y acepten sus diferencias, y, sobre todo, valoren sus semejanzas. La clase de Educación Física es relevante para estos procesos, y el dominio proxémico del profesor permitirá que niños y niñas compartan sus espacios sin temor, sin culpa ni vergüenza.