Potencial Genético

 

Cada organismo tiene una forma particular de responder a su medio, sea este físico o social. Ese tipo de conocimiento fue adquirido por medio del proceso evolutivo de la especie en su lucha por la sobrevivencia, pasado y ampliado, de generación a generación por las sucesivas mutaciones genéticas. Tal proceso permite que las especies desarrollen estructuras morfológicas y comportamientos más adecuados para la sobrevivencia en su medio ambiente. Las especies que consiguieron sobrevivir en ambientes con mayor variabilidad son, generalmente, las que poseen estructuras más complejas. Ese potencial genético se denomina capacidad que, en su definición más pura, se refiere al potencial del individuo para adaptarse y sobrevivir en su medio ambiente, sea este físico o social. Por ejemplo, la capacidad de estructuración u organización del esquema corporal tiene que ver con la organización de las sensaciones relacionadas con el propio cuerpo, pero también, con las informaciones relacionadas con el mundo exterior, ambas ofrecen una idea del propio cuerpo y de lo que podemos hacer con él. Un esquema corporal mal estructurado acarrea trastornos en las áreas motrices, perceptivas y sociales. En el área motriz presenta dificultades como coordinación deficiente, lentitud y mala postura. En el área perceptiva, dificultades de estructuración espacio-temporal. Y, en el área social, problemas de integración e interacción con otras personas, originados por percepciones afectivas negativas. Esta capacidad está íntimamente relacionada con el tono muscular, debido a que en cualquier acción corporal es necesario que determinados músculos alcancen grados de contracción y que otros grupos musculares se relajen, siendo la relajación una forma adecuada de controlar el tono muscular. El desarrollo humano no está determinado por condiciones genéticas, pero este es un factor altamente relevante, sobre todo en aspectos deportivos y necesita ser reconocido y dominado por los profesores de Educación Física, con el fin de intervenir adecuadamente en los procesos pedagógicos y aprovechar positivamente el potencial genético que todos poseemos como especie humana.

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