Poder, deber y querer

Estos tres conceptos, forman parte del conjunto ético de principios y valores de nuestra convivencia humana. Dicho de otra manera, la ética nos orienta en la problemática de resolver el conflicto que se produce cotidianamente entre, lo que podemos hacer pero no debemos hacer o lo que debemos hacer pero no queremos, o lo que queremos pero no podemos ni debemos hacer. La paz espiritual e intelectual y, consecuentemente, la paz social, tiene mucho que ver con esto, puesto que dicha paz es posible de conseguir cuando hacemos aquello que queremos en función de lo que debemos y podemos hacer. O sea, una vez más me refiero a que la conducta humana solicita para el buen vivir, un equilibrio entre nuestros poderes, deberes y deseos. Así como debe haber un equilibrio entre el trabajo y el ocio, la comida y el ejercicio físico, nuestro espacio y el espacio del otro. La educación que recibimos nos debería permitir distinguir cuando puedo hacer lo que quiero y cuando debo hacer lo que puedo. Poder hacer no significa necesariamente deber hacer. El hecho de que yo pueda gritar no me obliga a gritar. Pero si puedo modificar mi propia conducta, entonces debería modificarla. Claro que decirlo es fácil. De hecho, estas son las contradicciones que hacen diferente la vida infantil de la vida adulta. Un niño se mueve en base a sus deseos, a lo que quiere, y generalmente, quiere aquello que no puede ni debe tener. Por eso es tan importante una educación al respecto. No se puede tener todo lo que se quiere. Pero cuando podemos ayudar, éticamente estamos obligados a ayudar. Porque si usted puede ayudar y no lo hace, es simplemente porque no quiere, y esa actitud es infantil, por no decir egoísta. No digo que sea fácil de realizar, digo que hay que estar atento a esas contradicciones, porque, insisto, es la diferencia entre la vida de un niño y la vida de un adulto. Un adulto debería distinguir cuándo está haciendo algo porque quiere, debe o puede. Y en qué medida, esas contradicciones vitales, no lo dejan avanzar hacia un camino de paz y libertad. En el fondo eso es estar consciente: cuándo, cómo, dónde y por qué puedo hacer algo que debo y quiero.