Pedagogía del turismo

Hemos observado en estos días como, cuando se dan los espacios y las posibilidades, las personas, especialmente los niños y jóvenes se entusiasman por el ejercicio físico. Pero como también sabemos, este entusiasmo está lejos de transformarse en hábito, y no precisamente por responsabilidad de los jóvenes, sino más bien, por responsabilidad nuestra, adultos, que transformados en “autoridad”, muchas veces sólo criticamos y no ofrecemos las oportunidades ni otorgamos las condiciones para que nuestra juventud y todos, practiquen algún deporte. Más de mil personas participaron de una corrida por las calles de Chillán ¿se imagina si esto fuera parte de nuestra forma de vivir? ¿Si no esperáramos que apareciera alguna “fecha especial”? Ocurre que los hábitos se construyen con la aplicación de cierta continuidad y con una buena cuota de bienestar. Es decir, una vez al año y con poco estimulo es muy difícil que motivemos a las personas a trotar o bailar cueca. Un colega amigo se refiere a estas situaciones como la “pedagogía del turismo”. Es decir, sólo cuando aparece la fecha en el calendario nos acordamos que tenemos algo que visitar o practicar. Muy parecido a cuando vamos a visitar algún lugar estando de vacaciones. Pasada la fecha no volvemos a trotar o escuchar nuestra música. Es nuestro eterno mal de hacer cosas por cumplir, la ley del mínimo esfuerzo, a veces sólo para justificar que se gastan recursos en tales actividades. Aun así, debemos felicitar a las personas que se esfuerzan por programar, organizar y darle vida a estas actividades. De lo contrario no tendríamos nada. Pero para que la sociedad se interese y comience a modificar su vida sedentaria se necesita algo más que actividades celebrando fechas. Se necesita de un compromiso de las personas que tienen la posibilidad de tomar decisiones. De establecer conexiones, trabajar juntos, determinar políticas nacionales o regionales en torno a la práctica deportiva y recreativa. Los niños y jóvenes, y quizá todos, están esperando por las oportunidades y condiciones, no todos quieren competir pero si todos quisieran participar. La vida es movimiento, se construye y constituye de dinámicas relacionales entre todos los seres, humanos y no humanos. Y en este último tiempo, estamos necesitando más que nunca movernos, juntarnos, mirarnos, y sentir esta vida latiendo fuerte en la alegría y la paz que otorga el compartir espacios de recreación y deporte.

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