Necesidad de Cambio

Algunos educadores, entre ellos el profesor Dr. Jorge Pérez Gallardo y este humilde servidor, sostenemos que tanto la Educación, como la Educación Física en América Latina, han sido utilizada como una forma de adiestramiento y de transformación del ciudadano en un ser humano acrítico, obediente, sumiso y preocupado por el lucro individual. A pesar de que algunas corrientes educacionales promueven lo contrario, ellas no tienen el espacio para su desarrollo, dado preferentemente por la gran burocracia de cada país y por existir entre estos burócratas, personas con intereses en mantener, consciente o inconscientemente, los privilegios obtenidos por medio de elementos coercitivos. De esta forma, trabajar por una educación digna, que dé autonomía y libertad con responsabilidad a todos los estudiantes, no es solo un anhelo, sino también una necesidad, para conseguir un desarrollo que respete las características culturales de cada país y de cada región. Dentro de esta perspectiva, la Educación Física tiene un lugar privilegiado para la formación de la ciudadanía consiente y responsable, cuando se sustenta en la vivencia y reconocimiento de los códigos simbólicos por los cuales se organizan las diferentes manifestaciones de la cultura corporal. Superar esta condición estática y retrógrada, que no ayuda a las personas a reflexionar sobre sus propias acciones, significará modificar drásticamente la formación de profesores de Educación Física. El profesor del siglo XXI debe superar la actitud “activista”, es decir, hacer por hacer, rellenar espacios y tiempos, pasar una pelota y hacer como que “enseña algo”. El profesor, formado competentemente, no confunde los espacios de vivencia, con los de práctica y de entrenamiento. La clase de Educación Física no puede ni debe transformarse en una sesión de entrenamiento, porque ese código es propio de los clubes y gimnasios de preparación física. Hemos insistido que no se debe confundir los conceptos de “actividad física” con “educación física”. El profesor que busca marcar la diferencia, sobre todo en Educación Física, sabe que no puede hacerlo exclusivamente desde la “actividad física”, y que necesita una formación continua y permanente en el campo de la educación y la pedagogía, investigando la conducta humana considerando saberes antropológicos, sociológicos, culturales, políticos, epistémicos y fenomenológicos, entre muchos otros, que trascienden la práctica educativo física.

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