Medidas y Evaluaciones

El problema con las medidas y evaluaciones físicas o habilidades con patrones motores predeterminados (habilidades determinadas por la cultura hegemónica), es que pueden llevar a niños y niñas a vivenciar emociones negativas que pueden afectar su autoestima y/o la propia percepción de sí mismos. En otros casos, aquellos que alcanzan o superan la ‘performance’ solicitada, podrían llegar a pensar o sentir que son mejores o superiores a los otros. En estos casos el objetivo de la Educación Física se establece a partir de parámetros motrices, físicos u orgánicos, y bien sabemos que para desarrollar cualquier cualidad referida a esos parámetros se necesita más de 5 horas de actividad físico-deportiva a la semana. (¿Cuantas horas de Educación Física hay en la Enseñanza Básica o Media?)Por lo tanto, evaluar capacidades físicas y/o habilidades motoras, reducen al ser humano a una instrumentalización como si fuese una maquina de producción que tendrá valor en la medida en que su rendimiento esté de acuerdo con los parámetros impuestos por la sociedad hegemónica dominante, referida a un consumismo desenfrenado, olvidando que el ser humano posee una existencia que trasciende toda especificidad mecánica, física o material. Estas mediciones o evaluaciones sólo se justifican cuando su objetivo está claramente establecido en consideración a los intereses de una comunidad o del propio individuo evaluado, como es el caso de los deportistas que necesitan de esta información para revisar su estado de avance y/o verificar el logro de su proceso de entrenamiento. Es lamentable que en la mayoría de las escuelas las clases de Educación Física se hayan transformado en medidas y evaluaciones físicas. No veo por ningún lado, un profesor de Educación Física (si usted conoce alguno me lo presenta por favor) que utilice sus clases para desarrollar en los niños el proceso de ciudadanía que comienza con la valorización de la cultura patrimonial. La clase de Educación Física continúa en su discurso de adiestramiento, uso y abuso del niño o niña como objeto, casi ausente de sí mismo, estimulando el individualismo en actividades casi siempre competitivas. No hay educación en las clases de Educación Física, solo hay instrucción y, al parecer, no se ven muchos cambios en el horizonte.

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