Lenguaje

Somos, en gran parte, las palabras que usamos. Nos representamos, en gran parte, en los conceptos que dominamos. El lenguaje crea realidades, o dicho de otra forma, mi realidad se construye en mi lenguaje. El ser humano, esclavo de sus palabras, solo puede ser dueño de sus silencios. La Educación Física, o mejor dicho quienes en ella desenvuelven sus prácticas profesionales, han creado un lenguaje que construyó (y aun construye) el imaginario social de que el movimiento, especialmente el deportivo, es lo que identifica a esta bella área del conocimiento humano. Pues bien, si en el lenguaje cotidiano lo único que verbalizamos se relaciona con el deporte y los movimientos que este involucra, eso es lo que será la Educación Física para esas personas. Dicho lenguaje es la forma como representan el conocimiento del área. Quiero decir con todo esto, que muchos profesionales de la Educación Física utilizan ese lenguaje primigenio, que el sentido común identifica como expresión de la Educación Física. Lo mismo sucede con otras áreas del conocimiento. Generalmente los “especialistas” utilizan el lenguaje de su “especialidad” para moverse en el campo correspondiente. Y ahí estamos, según mi parecer, en un franco problema. Porque Pedagogía en Educación Física es mucho más que lenguaje deportivo. Como pedagogía la Educación Física navega por los lenguajes semióticos y códigos simbólicos culturales que enriquecen su significado mucho más allá del lenguaje popular. Salvo excepciones, los seres humanos tendemos a encerrarnos en el lenguaje de nuestra profesión, y desde allí intentamos comprender el mundo y el comportamiento humano. Por lo tanto, desde mi lenguaje le doy significado al mundo e intento comprender al otro. De ahí que la mayoría de los problemas humanos obedezcan a un asunto de lenguaje, al intentar entendernos desde lenguajes diferentes. Cada lenguaje, cada dominio de conocimiento, es una interpretación del mundo. Comprender la Educación Física como fenómeno pedagógico, implica mucho más que análisis de movimientos o lenguajes de sentido tradicional. Implica ampliar el campo de conocimientos considerando la pedagogía como un fenómeno complejo y dinámico, sujeto a constantes cambios debido a influencias humanas de orden socio cultural.

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