La sala multifacética y multipropósitos

La sala de Educación Física, conocida en muchas partes como el “gimnasio” de la escuela, colegio o liceo, goza de cierta popularidad, debido más que nada a que es la única sala donde además de impartirse la clase de Educación Física, se realizan ensayos, pichangas, discursos, bingos, concursos, rifas, entrega de certificados, graduaciones, recitales, etc., o sea, una sala multipropósito y de muchas facetas pues, generalmente, es el espacio físico donde ocurre la parte más interesante y entretenida del mundo escolar: el recreo. Esta dinámica permite que los estudiantes vean esta sala sin mayor relevancia, identificándose el “gimnasio” como un lugar donde impera el desorden y el relajo, eso sin considerar que de la cantidad de clases planificadas un gran porcentaje terminan suspendiéndose (y no recuperándose jamás). Este hecho contradice el discurso de algunas personas cuando se refieren a la “calidad de la educación”. La contradicción se produce al saber que la calidad establece como base tres conceptos fundamentales: tiempo, espacio y materiales. ¿Cuánto tiempo dedica el currículo a la clase de Educación Física? ¿Las escuelas tienen todo el material didáctico que necesitan? ¿Los espacios son los adecuados? ¿El espacio físico donde se realizan las clases de Educación Física es exclusivo o se usa para muchas otras cosas, obligando a la suspensión de clases? Así, podríamos vincular este fenómeno con los problemas de sedentarismos, debido especialmente a que los tiempos, espacios y materiales para efectos de una actividad física saludable, regular, sistemática y progresiva, simplemente no existen. El gimnasio debiera ser la sala de clases por excelencia del currículo escolar de Educación Física, donde los niños y niñas tuvieran todo el tiempo, el espacio y todos los materiales necesarios para desarrollar sus potencialidades humanas. Para los profesionales serios, que entienden el compromiso ético de una pedagogía responsable, esta situación atenta contra cualquier intento de alcanzar algún objetivo educativo y, sobre todo, atenta contra la dignidad de una asignatura que se supone igual de importante como todas las demás.