La negación del otro

¡Muy bien, formen una línea! (voz de profesor estresado, militarizado)Los muchachos se agrupan rápidamente luchando por un lugar en la fila, la clase ha terminado en su parte “dirigida por el profesor”, fila irregular tanto horizontal como vertical, todos quieren jugar en los últimos 10 minutos que el profesor les ha otorgado. ¡Francisco, Marco, Rodrigo, al frente, cada uno elija un compañero! (idem voz anterior)Los tres líderes, basquetbolistas de la selección del colegio, sortean su tiempo de elección para ver quien comienza. Comienza Javier. Busca al más alto del grupo (primera discriminación). Continúa Rodrigo: elige al que según él, es el más fuerte y agresivo (segunda discriminación). Francisco elige al más obediente (tercera discriminación). Los líderes han elegido a tres compañeros, cada uno bajo el criterio del deporte que van a “jugar”, el básquetbol requiere de los más altos y más hábiles con el balón. Los últimos se están poniendo nerviosos, la cantidad de compañeros ha disminuído en la fila, cada grupo ya tiene tres integrantes y a cada grupo le queda sólo una elección, sobran compañeros (cuarta discriminación). Marco busca a alguno con “puntería” (quinta discriminación). Carlos, el gordito del curso presiente que hoy tampoco jugará (sexta discriminación). Luis, el compañero con un problema físico en las piernas está sentado en la galería, sabe que no puede “competir” con los demás, menos en un deporte que requiere agilidad y correr muy rápido (séptima discriminación). Siete discriminaciones en menos de 5 minutos, siete negaciones del otro por no contar con las “competencias adecuadas”. Las razones, criterios o juicios que usaron Francisco, Marco y Rodrigo, ¿son aprendidas o naturales del ser humano? Y si son aprendidas, ¿quién se las enseñó?, ¿dónde las aprendieron?, Al parecer, lo que cuenta en estas conductas es que los más hábiles, motrizmente hablando, son los llamados a representar la bandera de la victoria sobre los más débiles y de esa manera perpetuar la idea de superioridad de unos sobre otros y que dicha superioridad sería indicativa de éxito, respeto y felicidad en la vida. Estamos llamados a reflexionar sobre este fenómeno, especialmente si queremos que nuestros niños y niña tomen consciencia que muchas veces discriminamos a otros sin darnos cuenta y sin asumir que en tales discriminaciones herimos y marcamos la vida de algunos negativamente para siempre.