Juegos Olímpicos

Los griegos intentaron dejar para las futuras generaciones, a través de los conceptos citius, altius, fortius (más rápido, más alto, más fuerte), el legado de que la práctica de actividades corporales confrontaciones podían ser una forma de unir a los pueblos y de honrar el esfuerzo, el sacrificio y la perseverancia, especialmente la entrega individual en pro de una sociedad más justa y libre. Lo interesante es que los griegos, precursores de la democracia, no permitían que las mujeres participen de los juegos. Esto último lo modificó Pierre de Coubertin, creador de los juegos olímpicos modernos el año 1896, también con el sueño de unir a los pueblos y fomentar la paz entre los hombres. Sin embargo en los Juegos de Berlín (1936) Adolf Hitler rehusó reconocer las hazañas de Jesse Owens, un estadounidense de raza negra que ganó cuatro medallas de oro. Los Juegos Olímpicos celebrados en 1972 en la ciudad alemana de Munich estuvieron marcados por una tragedia alimentada por las condiciones políticas del Oriente Próximo, cuando miembros de una organización palestina mataron a dos atletas y tomaron como rehenes a otros nueve miembros de la representación de Israel, que murieron más tarde junto con cinco palestinos y un policía alemán en un enfrentamiento armado con la policía en el aeropuerto de Munich. Es evidente que hoy por hoy, los ideales griegos están muy lejos de ser alcanzados, puesto que el deporte no ha podido escapar de las garras del mercado y los atletas dependen más de los auspicios de los empresarios que de sus talentos y esfuerzos personales. Un atleta vale más por lo que vende que por lo que representa deportivamente y se le pagará más si rompe algún record. Pierre de Coubertin, además de incorporar a la mujer en los juegos, se oponía a cualquier clase de explotación comercial del deporte y también de los atletas, así como indicaba que se debía brindar ayuda económica y educativa a los países en vías de desarrollo a través de la Solidaridad Olímpica. Pero sabemos que los miles de deportistas derrotados que quedan en el olvido, con el paso del tiempo se convierten en desconocidos que luchan contra graves dificultades para sobrevivir y Chile es un triste ejemplo de eso.