ISI y SCIELO, primas-hermanas de lo válido e inválido

Cierto día, desconozco el lugar y la hora, un grupo de sabios se reunió con la idea de fundamentar y decidir cuáles conocimientos deberían ser considerados legítimos, validos y legales y cuales no. Para ello crearon ciertas normas y condiciones que, seguidas al pie de la letra, nos permitirían ser considerados dignos y nobles de pertenecer a tan selecto grupo, y, por tanto, legitimar el conocimiento creado y producido, con sangre, sudor y lágrimas para ser “oficialmente” aceptado y publicado en revistas “indexadas” y prestigiadas por el mismo consejo de sabios. Este consejo desconoce, por tanto, el conocimiento producido por la “simple” interacción entre seres humanos y de la reflexión que de ella se desprende, y que, utilizando el sentido común, le otorga la validez que la propia experiencia le da. La publicación de una producción académica en dichas revistas científicas, al parecer, ofrece cierto prestigio al publicante, y cierto estatus a la institución que pertenece, pues la cantidad de publicación parece tener cierta relación con la calidad de contenido. Todo ello puede ser discutible. Lo que no me parece aceptable es que para que un conocimiento sea reconocido como válido, debe ajustarse a normas establecidas por un “consejo de sabios” o “doble ciego” o “pares cualificados” o como le quieran llamar. Pues bien, como no domino  metodologías especificas de investigación, ni me interesa ser considerado dentro de este selecto grupo de “científicos iluminados”, decido publicar mis pensamiento, ideas y disrupciones metafísicas de sentido común, en mi querido blog, (se sugiere googlear mi nombre en internet) en el cual los internautas podrán encontrar las más variadas expresiones de lo que yo, en potestad de mi autonomía reflexiva y espíritu crítico considero legitimo expresar y decir, sin tanta parafernalia de reglas APA.