Inteligencia

 

No se desafía la inteligencia del niño o niña con la repetición de lo que ellos ya saben o con la reproducción superficial de lo que los medios de comunicación transmiten, o atendiendo a los deseos particulares de algunos sectores interesados en transformar al niño en un objeto de consumo. Por ello, es responsabilidad de la escuela organizar creativamente el conocimiento a ser tratado en el tiempo, producir desafíos con lo desconocido, invitar al entusiasmo re-haciendo lo ya hecho e inventando una nueva forma de hacer. Tradicionalmente, la Educación Física ha tratado al niño y joven como un ser que no piensa, entregándole saberes que debe reproducir técnicamente como si se tratase de un robot que debe ejecutar a la perfección movimientos creados por otros en otros tiempos. Salvo contadas excepciones, los profesores del área no presentan tareas ni problemáticas que desafíen la inteligencia ni lleven al estudiante a crear nuevas formas de hacer, es decir, la clase de Educación Física se ocupa para recrear un escenario demasiado conocido como para representar una motivación que lleve a las personas a desear estar allí y aprender algo nuevo. Tal vez por ello, en la medida que crecen, los niños y niñas van perdiendo el entusiasmo por esta clase, porque saben que no habrá nada nuevo en los cursos siguientes. Es tan así, que la mayoría de los jóvenes que ingresan a estudiar esta profesión en la universidad, también conocen la mayoría de los contenidos que allí existen, especialmente los deportivos, porque no existen muchas universidades que estén entregando algo nuevo. Visto así, la Educación Física es como una canción que todos saben de memoria, la inteligencia deja paso a la automatización, no hay desafíos, salvo los saberes técnicos que rara vez usarán en su vida. De hecho, este es uno de los grandes problemas de la escuela: motivar al estudiante a crear nuevas formas de ver, ser y estar en el mundo, a inventar y solucionar problemas que aquejan a toda la sociedad. Los educadores también tenemos el mismo desafío. No podemos limitarnos a reproducir el mundo tal como lo conocemos, eso es propio de las máquinas. Para ello se hace necesario investigar, analizar con espíritu crítico la realidad y proponer alternativas pedagógicas que consideren al ser humano como sujeto capaz de crear su propia historia.

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