Ideal y Realidad

La mayoría de nosotros, cuando estudiamos en la Universidad, lo hace casi en un mundo ideal. En el caso de Pedagogía en Educación Física, la enseñanza de los deportes es con todos los materiales necesarios, casi un balón para cada estudiante y con gimnasios y canchas de futbol en bastante buen estado. Por otro lado, hay un profesor para cada especialidad, de tal manera que se pueda asegurar, en cierta medida, el dominio en los contenidos, tanto de la especialidad como generales. El problema, según puedo ver, es que ese ideal no se refleja ni por si acaso en la realidad escolar, salvo excepciones, generalmente de ambientes particulares, las escuelas y liceos están lejos de alcanzar ese ideal. Por otro lado, este profesional de la educación es preparado para enseñar determinada disciplina del currículo escolar, pero en la realidad se le pide que haga prácticamente de “todo”. En algunos casos debe cumplir horas como inspector, psicólogo, padre o madre sustituta, financista de alumnos con problemas económicos, profesor jefe, orientador, organizador de desfiles y cuanto aniversario exista. Puede comprenderse entonces, que algunas de estas tareas se hagan a medias, porque como sabemos, la cantidad no es sinónimo de calidad. Dudo que un médico haga más “tareas” que las que le correspondan por su especialidad. ¡Pero ahí vamos!, a exigirle al profesor que cumpla con su trabajo, que alcance niveles de calidad para estar acorde con los parámetros PISA y OCDE. Sin embargo, reconocemos que para alcanzar cierto nivel de calidad se requieren condiciones mínimas, sobre todo materiales. No sólo se necesitan más profesores de Educación Física, sino que además se necesita crear las condiciones para que estos profesores puedan cumplir bien su tarea. Es por este contraste entre formación ideal y práctica docente real, que se sugiere modificar la orientación del uso del contenido, sobre todo deportivo, para que profesor y alumno puedan sacar mayor provecho a las escasas condiciones materiales con las que cuentan. La enseñanza de técnicas deportivas no puede desarrollarse sin materiales y espacios óptimos. Lo contrario, es ilusionarnos con un aprendizaje que nunca ocurrirá.

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