El trote obligatorio

“… los niños perciben cada vez más la irrelevancia de una instrucción que tiene poco que ver con su situación existencial y se rebelan a profesores que parecen no estar suficientemente despiertos a la vida para percatarse de tal irrelevancia – con el resultado de que a veces, en su impotencia, se ponen destructivos”. Este es un párrafo del libro Cambiar la Educación para Cambiar el Mundo del autor Claudio Naranjo (2007) y vino a mi memoria un día en el que pasando por una de las tantas plazas de Chillán observaba a niños y niñas corriendo alrededor de sus cuatro cuadras. La visión de tal espectáculo también trajo a mi memoria la columna de Rafael Gumucio (26-03-11), donde expresa, a propósito del test de cooper, que para él las clases de gimnasia eran como un servicio militar en miniatura, sometido a situaciones de ridículo más que de aprendizaje y donde nunca, muchos, entendieron el porqué de tanto ejercicio físico. Estos dos ejemplos reflejan lo ineficaz de nuestra pedagogía para “entusiasmar” a niños y niñas por realizar actividad física. Si bien nosotros, un poco más adultos, necesitamos una “razón más que razonable” para realizar cualquier tarea, sobre todo si es obligatoria, imagínese un niño cuyo ambiente motivacional está regido por las emociones, sobre todo las agradables, las que le causan placer al realizarlas. El sentido común nos indica que toda actividad humana para que se transforme en hábito debe poseer a lo menos dos condiciones básicas: ser periódica y ser placentera. Pues bien, estos niños y niñas van a correr a estas plazas una vez por semana, y si usted le pregunta a algunos de ellos porque corre la respuesta más repetida es: “¡porque me obligan!”. Deduzco de ello que si no los obligaran no correrían. Lo interesante es que muchos de estos mismos niños corren bastante en sus propios juegos durante los recreos. Entonces cabe preguntarse ¿por qué una actividad que se supone debiera ser agradable y entretenida, se transforma en un suplicio para muchos? Los profesores del área estamos llamados a reflexionar sobre este hecho, al menos si queremos que nuestros niños y niñas adquieran el hábito del ejercicio físico como parte de su estilo de vida.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s