Educación Liberadora

Pienso que una persona educada es, ante todo, una persona libre. ¿Libre de? Prejuicios, certidumbres, temores, manipulaciones, vanidades, falsos orgullos, etc. Es decir, libre de todo aquello que aprisiona su espíritu y le impide crecer más allá de los límites impuestos por una sociedad neurótica por el éxito y el consumo. No recuerdo que se me haya hablado de eso en mis tiempos de escuela, tampoco lo recuerdo en los tiempos de mi formación universitaria. Hoy siento que estamos en deuda con nuestros niños y niñas, nos hemos preocupado tanto de su formación intelectual, que nos hemos olvidado un poco (¿o totalmente?) del espíritu. Algunos piensan que esto del espíritu está ligado a lo religioso, pues no es necesariamente así. No es fácil definir, o identificar a qué nos referimos con “espíritu”, pero desde luego que no es algo tangible, que se pueda observar con los sentidos de la vista, oído o tacto. Podría decir que está más ligado a un sentir que a un saber, esto es, siento y luego existo, algo así como el “pienso luego existo”. Hasta donde puedo entender, la vida humana se expresa desde un cuerpo que siente y produce emociones, que les dice a otros que existe desde el movimiento. Esto es particularmente interesante porque al expresarse la existencia desde y a través de un cuerpo no nos damos cuenta que es TODO lo que somos y tenemos, y al no darnos cuenta, no lo cuidamos. Pues bien, pienso que todo lo que se refiere a educación debiera permitirnos darnos cuenta de aquello, que no solo tenemos un cuerpo sino que precisamente SOMOS un cuerpo. Al ser cuerpo, debemos considerar que todo lo que afecte a este, afectará también su espíritu y por ello es tan importante los estímulos que se le impongan. La música por ejemplo nos permite divertirnos, relajarnos y liberar tensiones, según sea el tipo de música y la razón por la que la escuchamos. ¿Cuántas clases de Educación Física utilizan música para desarrollar sus contenidos? ¿Se permite música en clases de matemáticas? ¿Cómo se estimula el espíritu desde el cuerpo? El espíritu siempre está presente, no es posible dejarlo en la casa. El problema está en los énfasis. Y, según he podido observar, las clases de Educación Física mantienen una inclinación casi obsesiva a enfatizar el desempeño corporal como si fuese la única dimensión en la cual se manifiesta la existencia humana.

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