Cultura

Llama la atención el hecho de que en la mayoría de los medios de comunicación cuando aparece el concepto cultura, lo hace refiriéndose al mundo de las artes, es decir, el termino se relaciona exclusivamente con una producción hegemónica, de aquella que está al alcance de quien puede pagar el derecho a comprarla, y olvidamos que cultura es mucho más que el mundo representado por este sector de la sociedad. La palabra cultura, en su origen latino, significa acción o manera de explorar ciertas producciones naturales, cuidado con el campo y criadero de animales. Su origen, por lo tanto, está asociado a la idea de trabajo productivo. La relación con el sentido material en la vida humana remonta a la Antigüedad clásica. En la prensa escrita se puede visualizar como separado de las demás acciones humanas y muchos periódicos dividen sus secciones en actualidad, economía, deporte y cultura, y cuando nos acercamos al apartado cultura nos encontramos con temas de las artes, dando a entender que el deporte, la economía, etc., no serían producciones culturales. Es más, en algunas ciudades de nuestro país se instauraron las Escuela de la Cultura o Corporaciones Culturales; algunos ingenuamente pensamos que se trataría de escuelas en donde se enseñaría la cultura patrimonial del pueblo indicado, pero no, son escuelas de artes, incluso de algunas artes, como música o danza. De esta manera, se establecen formas de dominio hegemónico de determinadas visiones y posesiones de la sociedad, en las que se permite que una minoría le diga a una gran mayoría qué es y qué no es cultura o quién es o no es culto. Pues bien, la cultura no se compra sino más bien la cultura es lo que somos, lo que nos hacer ser, hacer, saber y estar en el mundo. No tenemos más cultura que otros, no somos más cultos que otros, somos y nos expresamos por medio de una cultura que nos identifica en el gran espectro de la humanidad planetaria y nos indica un sentido de pertenencia, de significado y trascendencia.

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