Confianza

A un niño no le interesa, no porque no quiera, sino porque no puede interesarle, si soy graduado en la mejor escuela de Educación Física del mundo, si soy magister o doctor en alguna área específica, y no puede interesarle porque su mundo no tiene relación con cosas de adultos. Por otro lado, todos los seres humanos, todos quienes hacemos parte de una naturaleza y una cultura que busca sobrevivir y no desaparecer, lo que busca es, entre muchas otras cosas, confianza. Un niño o niña busca eso porque necesita confiar, dado que su propia estructura biológica está en proceso de formación y no posee las condiciones para defenderse solo y saber con seguridad las situaciones u objetos que pueden hacerle daño. Por ello es tan triste y tan violento el abuso infantil, porque no es lo que se espera de un adulto. El niño es todo creencia, por eso cree que todo lo que hacemos por él o ella es bueno. Por eso extiende su mano buscando la nuestra para, de esa manera, saber si puede confiar en nosotros. Y la única manera de transmitir eso es confiando en nosotros mismos, porque no podemos pasar para otros lo que no tenemos. En esto hemos andado un poco perdidos, porque en la formación profesional estamos más preocupados de cuanto currículo podemos juntar, cuantos cursos de perfeccionamiento podemos hacer o si llegaremos al posgrado. Es decir, nos pasamos gran parte de la vida perfeccionando nuestros conocimientos técnicos (capacitación) y abandonamos nuestro perfeccionamiento humano en relación a principios y valores (formación humana). Luego repetimos ese ciclo con los niños, buscando desarrollar en ellos conocimientos técnicos (SIMCE, PSU, etc.), y así nos vamos transformando en una sociedad neurótica, persiguiendo sin parar un éxito que cada vez está más lejos, porque cuando entramos en ese mundo exitista nada nos parece suficiente. Lo interesante es que a pesar de todo ese perfeccionamiento técnico, muchos no han logrado desarrollar la autoconfianza suficiente para darle a los niños lo que más necesitan de nosotros: confianza y amor. Y se hace muy difícil transmitir, enseñar a otros, lo que no hemos logrado desarrollar en nosotros. Tarea urgente en todos los ámbitos de formación, escuela, liceo o universidad.