Cerebro Triuno

La teoría del cerebro triuno fue desarrollada por el Dr. Paul Maclean en 1990. Esta teoría ha proporcionado a los profesores un entendimiento de ¿cómo nuestros alumnos reaccionan? y ¿por qué sus necesidades son tan diferentes? La ciencia ha demostrado que el cerebro humano se divide en tres partes primordiales: cerebro réptil, es la parte más antigua y se ubica en la base del cerebro; su motor es el instinto, y esta parte controla nuestra primitiva técnica de supervivencia: huir o luchar; esta reacción aun ocurre en nuestro cerebro cuando experimentamos momentos de miedo o de estrés, emociones presentes muchas veces en el aula. Sistema límbico, es la parte del cerebro responsable de las emociones, un sistema de creencias y valores, y de la memoria a largo plazo. Y, el neocortex, la parte más externa del cerebro, es responsable de los aspectos cognitivos que, a su vez se divide en hemisferio derecho e izquierdo. Estas tres partes del cerebro, en general, funcionan en forma independiente, pero se alimentan entre sí para reforzar su función. El hemisferio izquierdo Es más analítico y funciona de una manera secuencial desde las partes hacia el total. El lenguaje, la lógica y los conceptos de los números son las funciones principales de este hemisferio. El hemisferio derecho es más intuitivo y es el responsable de los trabajos creativos e imaginativos, aunque necesita ver el panorama a la hora de recibir ideas nuevas. La relación de todo esto con los aprendizajes que se producen en aula indica la necesidad de generar diferentes actividades que impliquen el uso de ambos hemisferios, se aprende más cuando se estimula el cerebro entero. También es necesario considerar que las emociones mueven a la memoria lo que implica contenidos y actividades generadoras de emociones positivas, incluyendo oportunidades para la risa. Se recuerda lo que es más relevante para el individuo, a mayor cantidad de sentidos estimulados mayor posibilidad de recordar lo enseñado o vivido. Se dice que recordamos un 20% de lo que leemos; el 30% de lo que oímos; el 40% de lo que vemos; el 50% de lo que decimos; el 60% de lo que hacemos y el 90% de lo que leemos, oímos, vemos, decimos y hacemos. Esto es, en definitiva, considerar que no tenemos un solo cerebro, y que el aprendizaje significativo y duradero, se logra estimulando todas las estructuras y áreas del mismo.