Estados Alterados de Consciencia

Existen varias formas de drogarse, entendiendo por droga, todo elemento externo que ingresa al organismo y que produce una modificación del estado físico/orgánico del cerebro y que le permite centrarse en las sensaciones de placer eminentemente individualista, evadiendo o distrayendo su responsabilidad en la transformación de la realidad. Esta situación suele conocerse como “estados alterados de consciencia”. Algunos agentes estimuladores de estos estados son: enamoramiento, mariguana, deporte competitivo, etc. En estado de máxima excitación, el cerebro es invadido por neurotransmisores sobrecargados de endorfinas, una hormona que eleva la sensación de bienestar y placer, consecuentemente el individuo “siente” que todo está bien: ¿Cómo va estar sucediendo algo malo si me siento feliz?

Para el sistema cultural dominante (léase mercado neoliberal), es conveniente mantener a la población en un “estado alterado de consciencia”. El individuo, en este estado, se encuentra imposibilitado de “darse cuenta” de la manipulación que se ejerce sobre su voluntad, por lo cual es relativamente fácil tomar decisiones por él y utilizar el “momento” para venderle una situación social que lo mantendrá convencido de que “todo está bien” y que debe dar gracias al sistema que le otorga tales estados de placer. Poco importa que al “despertar” le invada una leve desesperación al enfrentarse a los compromisos, generalmente económicos, con el mismo sistema que acaba de comprar su voluntad… solo hay que esperar que el proveedor de la droga en cuestión les facilite una nueva dosis, ojalá más contundente que la anterior. Así, el circulo vicioso se transforma en una espiral que, por lo general, termina con un individuo des-estructurado emocionalmente, fácil de manipular, y entregado completamente al uso y abuso de los sistemas de poder dominante.