Estados Alterados de Consciencia

Existen varias formas de drogarse, entendiendo por droga, todo elemento externo que ingresa al organismo y que produce una modificación del estado físico/orgánico del cerebro y que le permite centrarse en las sensaciones de placer eminentemente individualista, evadiendo o distrayendo su responsabilidad en la transformación de la realidad. Esta situación suele conocerse como “estados alterados de consciencia”. Algunos agentes estimuladores de estos estados son: enamoramiento, mariguana, deporte competitivo, etc. En estado de máxima excitación, el cerebro es invadido por neurotransmisores sobrecargados de endorfinas, una hormona que eleva la sensación de bienestar y placer, consecuentemente el individuo “siente” que todo está bien: ¿Cómo va estar sucediendo algo malo si me siento feliz?

Para el sistema cultural dominante (léase mercado neoliberal), es conveniente mantener a la población en un “estado alterado de consciencia”. El individuo, en este estado, se encuentra imposibilitado de “darse cuenta” de la manipulación que se ejerce sobre su voluntad, por lo cual es relativamente fácil tomar decisiones por él y utilizar el “momento” para venderle una situación social que lo mantendrá convencido de que “todo está bien” y que debe dar gracias al sistema que le otorga tales estados de placer. Poco importa que al “despertar” le invada una leve desesperación al enfrentarse a los compromisos, generalmente económicos, con el mismo sistema que acaba de comprar su voluntad… solo hay que esperar que el proveedor de la droga en cuestión les facilite una nueva dosis, ojalá más contundente que la anterior. Así, el circulo vicioso se transforma en una espiral que, por lo general, termina con un individuo des-estructurado emocionalmente, fácil de manipular, y entregado completamente al uso y abuso de los sistemas de poder dominante.

CONSIDERACIONES (crítico/pedagógicas) A LOS ESTANDARES DISCIPLINARIOS QUE EL MINEDUC HA ESTABLECIDO PARA LA EDUCACIÓN FÍSICA CHILENA

CONSIDERACIONES (crítico/pedagógicas) A LOS ESTANDARES DISCIPLINARIOS QUE EL MINEDUC HA ESTABLECIDO PARA LA EDUCACIÓN FÍSICA CHILENA

Primero que todo permítanme presentarme. Soy un profesor con más de 30 años de experiencia docente en las cuatro áreas fundamentales de la educación: infantil, básica, media y superior. Desde los años ‘80 hasta los días de hoy, pasando por infinitas unidades y experiencias, desde la más vulnerable hasta las de más alto padrón económico, tanto en Chile como en Brasil. Durante mucho tiempo, como profesor de Educación Física, pensé que mi función era enseñar deportes y que mis estudiantes tuvieran una buena condición física. Luego, la realidad circundante, con sus problemáticas sociales y afectivas me mostraron que mi preocupación debía ser mucho más profunda que enseñar a lanzar un balón o saltar y caer sobre una colchoneta. La pobreza, el abandono, la violencia, la risa de pocos y el llanto de muchos, el abuso de poder, la obligación por ser cada día mejor en lugares y tiempos que apenas alcanzaba para comer… todo ello, me hizo pensar que mi profesión, del modo como la había aprendido, no se sostenía ni material ni didácticamente para responder a dichas urgencias, es decir, ninguna materia aprendida presentaba un soporte teórico para enfrentar y ayudar a esas personas en particular, y no había una didáctica para la pobreza, material y espiritual. Entonces, fui en busca de saberes y conocimientos que me permitieran responder mejor a esas necesidades y las encontré en área de antropología, sociología y psicología del comportamiento animal y humano (etología, semiótica, lenguaje, etc.). precisamente huyendo de cualquier tipo de estándar que se me quisiera imponer, pues tenía claro que un estándar UNIFORMA el pensamiento y que un pensamiento uniformado siempre estará muy mal informado, especialmente si se trata de considerar una realidad creada socialmente. Por ello, vengo por medio de este manifiesto, a expresar mi opinión sobre los “estándares” que el MINEDUC establece para los docentes de nuestra área, y adjuntar un “estándar al pie” a cada uno desde lo que yo estimo debiera aparecer en el pensamiento y acción de un profesor de Educación Física, a la luz de los pensadores e investigadores, que hace un buen tiempo han venido llamando la atención sobre lo que un currículo significa para la cultura dominante y como este currículo puede ser utilizado para dominar a otros y evitar que esos otros tomen el control sobre sus propias vidas, desestimando cualquier “sugerencia” proveniente de quienes dominan el mercado de capitales. Finalmente, pido a mis estudiantes se rebelen frente a cualquier imposición que quiera dominar sus mentes y sus vidas y que lo que debiera primar, tanto en la formación como actuación profesional, debieran ser principios y valores, más que estándares que reducen la acción pedagógica a un medio instrumental de uso y abuso de poder. Invito, con respeto y seriedad, a leer los “estándares” y reflexionar sobre ellos, más allá del hecho de las materias que debemos saber y/o dominar. Un profesor-educador, no es un repetidor de información o adiestrador de mentes. Para ello no es necesario estudiar en una universidad, es más, ni siquiera es necesario estudiar, pues quien estudia un poco más de lo establecido, se da cuenta de los engaños y manipulaciones, y porque estudiar más de lo mismo no tiene sentido, contradiciendo el principio más básico de la educación con espíritu social: transformación.

Estandares_propuesta

Formación Humana

Todo proceso pedagogico que se desarrolle en el medio escolar debe tener como foco la formación humana, por sobre la capacitación, pues esta formación humana tiene que ver con valores y principios de convivencia humana en una sociocultura determinada. Esto significa que el profesor debe priorizar las comportamientos de colaboración e inclusión, disminuyendo los de exclusión y competición, implicando a sus vez la consideración de la cultura corporal patrimonial del estudiante.

Hablando de Educación Física

Para hablar de Educación Física, primero hay que hablar de Educación.

Para hablar de Educación, primero hay que hablar de sociedad.

Y, si hablamos de sociedad, hay que hablar de cultura.

Y, si hablamos de cultura, hay que hablar de mundo.

Y, si hablamos de mundo, hay que hablar de vida.

Y, si hablamos de vida, hay que hablar de existencia.

Y, si hablamos de existencia, hay que hablar de sentido.

Y, si hablamos de sentido, hay que hablar de significados.

Y, si hablamos de significados, hay que hablar de lenguaje.

Y, si hablamos de lenguaje, hay que hablar de emociones.

Y, si hablamos de emociones, hay que hablar de naturaleza.

Y, si hablamos de naturaleza, hay que hablar de evolución.

Y, si hablamos de evolución nos daremos cuenta que si algo no ha evolucionado, es, precisamente, la Educación Física.

Niño objeto…niño sujeto

En el proceso pedagógico que sucede al interior de las clases de Educación Física, muchas veces, sin intención, tratamos al niño como objeto de uso y abuso de poder, es decir, en el aprendizaje de ideas motoras, al imitar movimientos que no son creados por él, se reduce la posibilidad de que este niño o niña sea sujeto creador de sus propias ideas y constructor de su propia historia.

Volver a ser niños y niñas

Volver a ser niños y niñas

Cuando un niño llora y está rodeado de otros niños, todos lloran con él. A eso, en nuestra pretendida interpretación del mundo del niño, llamamos empatía. Los demás niños ni siquiera saben porque llora su par, menos sufren el dolor que está sufriendo el que llora. Simplemente le dicen, en su llanto colectivo, “estamos contigo…haremos mucho ruido para que venga alguien a ayudarte”. ¿qué pasó en el camino que nos olvidamos de eso? ¿cómo fue que perdimos esa sensibilidad? ¿por qué tiene que estarme pasando lo que la pasa al otro para que me importe? ¿si no siento ese dolor no lo ayudaré? Así es. Somos tan hipócritas que juzgamos al otro sin antes saber lo que realmente le pasa. Emitimos nuestra opinión como si fuéramos capaces de ver la “verdad”, sin siquiera meditar sobre el asunto. Los niños no saben de diferencias, ni las hacen bajo ningún pretexto. Pero ahí vamos los “adultos” a decirles como es “mejor” comportarse. Y les vamos castrando su natural empatía por el otro y lo otro, incluso lo diferente a él. Le heredamos a niños y niñas nuestros miedos y frustraciones. Los enviamos al psicólogo en vez de ir nosotros a tratar nuestra propia falta de autoestima. Es cierto…yo…tú…usted…fuimos esos niños y niñas y algo pasó en el camino que nos fue transformando en esos adultos cobardes e insensibles sociales de hoy. Pero somos capaces de revertirlo ¿o no? Si nos dimos cuenta de esto que le estoy contando ¿por qué lo seguimos haciendo con nuestros niños y niñas? ¿o es que francamente no nos damos cuenta o simplemente nos hacemos los desentendidos? Podemos cambiarlo. Algunos hablan de recuperar una cultura matriztica. Yo creo que es mucho más simple aun: confiar en nuestros niños y niñas…ellos saben que hacer. Confiemos, protejamos y alentemos sus propios sueños. Copiemos sus hermosas conductas exentas de prejuicios. Ayudemos a todos los que podamos ayudar sin importar si me ayudarán mi o no. No condicionemos nuestra humanidad a “tanto me das tanto te doy”. Si podemos ayudar…debemos ayudar. Lo demás es simple y llano egoísmo. ¿Utopía? Puede ser. Pero podemos elegir entre vivir utópicamente o de espaldas al dolor ajeno. ¿qué algunas cosas están mal hechas? Haga usted su mejor esfuerzo y quizá esas cosas mal hechas mejoren. ¿qué algunos se aprovechan? No se aproveche usted y ya tendremos uno menos. ¿qué son flojos? No sea flojo usted y la tarea será hecha. Es decir…no puedo hacer mucho desde el otro, pero puedo hacer un cambio desde mí. Si la vida no sirve para cambiar no vale la pena vivirla. Esa es una de las grandes diferencias entre vivir y existir. Lo gracioso es que para transformar esta realidad y recuperar lo mas humano de nuestra humanidad, hay que “regresar”, “rebobinar”, “resetear” y volver a creer en el ser humano como cuando fuimos niños y niñas, sin temores y sin prejuicios. ¿Quieres? ¿Puedes? Nadie dice que sea fácil. Pero creo que vale la pena intentarlo. Especialmente pensando que como educador no puedo obviar esa responsabilidad. No puedo educar a mi hija o mis estudiantes como a mi me educaron, ni puedo pretender educar en otros lo que no está educado en mi. Ni puede darme lo mismo lo que pase con el otro o lo otro. Pasemos más tiempo cerca de nuestros niños y niñas y contagiémonos de sus naturales expresiones de solidaridad, alegría y ludicidad y quizá, quien sabe, muchas cosas mejoren.

Equilibrio socioindividual

Consciente de que existe una realidad en la cual muchos que se acercan a la Educación Física lo hacen pensando en su provecho personal, deporte, fitness, preparación física, fisicoculturismo, baile, etc., expresando que no les interesa la pedagogía, tanto porque no les gusta, no hay trabajo en las escuelas y si hay, les pagan poco, debo recordarles a todos aquellos que así piensan que la UNIVERSIDAD no tiene como objeto preparar técnicos (para los cuales están los IFT). Por otro lado, la labor de todo profesor con posgrado en educación es buscar la apertura de las mentes, elevar el espíritu crítico y el pensamiento divergente. No estoy por negar el derecho de todo ser humano de buscar su propio destino, pero mi labor no tiene que ver con eso. Soy un docente que optó por la formación pedagógica por convicción, por principios y valores más allá de mis propias habilidades deportivas. Además, la historia de la humanidad ha demostrado que nadie puede estar seguro de lo que quiere hasta que no ha experimentado otras realidades. Por ello una de mis labores es mostrar a mis estudiantes que hay “algo” más allá del cuerpo, más allá de lo que ven los ojos o de lo que los sentidos pueden captar. La realidad es una creación social y todos los individuos interpretan esa realidad a su conveniencia, por lo cual no es fácil escapar de los mitos y leyendas. Si llegaste a la universidad no fue para repetir la historia o hacer más de lo mismo… para ello habría bastado que te quedes en tu casa o sigas jugando en la plaza de tu barrio. La universidad te exige un compromiso más allá de tu ego. Debemos estar al servicio de una humanidad que no ha tenido las mismas oportunidades que nosotros hemos tenido. Si cierta realidad social me pide que forme personas para el lucro, para la utilidad de la sobrevivencia fría y mecánica, debo decirle que esa formación no es digna de las aulas universitarias, menos si esta se declara pública y del pueblo. Tenemos derecho a hacer lo que más nos gusta o nos realiza como personas, pero así también tengo el deber de atender las necesidades sociales y educativas de otros que no llegaron donde nosotros estamos. Algunas universidades y algunos docentes se han rendido a la demanda de mercado formando profesionales solo para el individualismo, la competición y el espectáculo frío y calculador. Algunos, recién egresados, celebran la compra de su primer auto aunque no tengan casa donde vivir. Entiéndase bien: estudiar en la universidad es mucho más que pasar materias y obtener un título. En general, no es difícil estudiar una carrera, lo francamente difícil es ejercer los saberes y crear nuevo conocimiento a partir del equilibrio simbiótico entre la teoría y la práctica profesional. La esencia de la existencia humana es la modificación de una realidad, esencia misma de la razón de un universo en constante transformación. Vamos a buscar el equilibrio entre aquello que quiero para mí y aquello que los otros necesitan de mí. Los invito a educarse y no solo a instruirse. A buscar más allá de sus posibilidades corporales. La Educación Física puede ser una bella misión social si le das una oportunidad a la pedagogía que en ella vive.