Aprendizaje Multifacético

El profesor Carlos Calvo explica en su libro “Del Mapa Escolar al Territorio Educativo” (2008) que el aprendizaje informal es polifacético: no se reduce a uno solo por vez, sino a varios simultáneamente. Lamentablemente, dice el autor, este tipo de aprendizaje disminuye hasta casi desaparecer por la influencia de la escuela, donde es despreciado, ignorado o negado. Sin embargo, para comprobar su presencia basta observar a los niños, y muchos adultos cuando están jugando. La concentración fluye sin esfuerzo, la razón infiere y la intuición ilumina. Jugando el niño o adulto entra en un estado de éxtasis, cada movimiento es no solo pensado, sino también, profundamente sentido. El autor Calvo cita al Maestro Osho para graficar este fenómeno: “un bailarín es feliz cuando aparece la danza y él desaparece. Un cantante es feliz cuando la canción es tan apabullante que el cantante desaparece… un niño es feliz cuando está jugando, quizá una tontería de juego, recogiendo caracolas en la orilla del mar, sin sentido, pero está completamente absorto”. En el aprendizaje polifacético el niño o niña no está presionado a aprender todo, ni siquiera a entenderlo de manera inequívoca. Sabiendo esto (es de esperar que muchos profesores lo sepan) ¿por qué los niños y niñas juegan tan poco en la escuela? Es más, las clases de Educación Física donde se supone que el juego debiera ser una constante de aprendizaje, se muestran rutinarias y aburridas, y ahora con este asunto del SIMCE en el área, se han transformado en horas de preparación física. Es decir, este tipo de aprendizaje polifacético, que supone aprendizajes para la vida, para lo que realmente sirve, en el sentido de que lo que sirve sería aquello que utilizamos para resolver nuestros problemas cotidianos, tanto materiales como sociales. Según el autor, la escuela no puede estimular este tipo de aprendizaje porque se lo impide la orientación epistemológica cartesiana que la sustenta. Esto es, la escuela por responder a su “orden”, le teme al caos que supuestamente acarrea el juego. Si buscamos en nuestra memoria, tal vez descubramos que los aprendizajes que más nos han servido nacieron de momentos lúdicos, caóticos, cuyo profundo mensaje solo vinimos a comprender muchos años después.